La Melcocha: por la Cuba profunda con “El Niño Mentira”. Remanentes de una cultura aislada que de algún modo ha sobrevivido su realidad, sólo para seguir desapareciendo…
Gracias al excelente músico y amigo de siempre, David Alvarez, Director y figura principal del Grupo Juego de Manos nos pusimos en contacto con el percusionista cubano Rolando Palacios, “El Niño Mentira”, para irnos a descubrir (sin pretensiones antropológicas… pura curiosidad de guajiros) las variantes “de loma” de la música molida con que se identifica a la Ciudad de Manzanillo, en Cuba.
Con este término se define tanto a la música producida por el Órgano Manzanillero en la zona Oriental de Cuba; como a las variantes que mantienen tanto su sonoridad como sus patrones rítmicos.
El órgano, de aristocrático origen francés, llega a Cuba sobre el 1870 por Cienfuegos con la emigración de franceses desde Haití y era “tocado” rotando una manigueta con una acción de molido que dio origen al término “música molida”.
El resultado de nuestra curiosidad fue un viaje bastante loco donde dimos con una agrupación conocida como “El Güasimal”, que cultiva una variante del Son, muy tradicional, en formato Melcocha, que afirman es anterior al Changüí.
El conjunto tiene más de 130 años de fundado (casi nadie sabe muy bien, pues según me comentaron ellos mismos, “esto ha existido siempre”) y se ha mantenido como tradición en dos familias de artistas empíricos que todavía actúan animando las fiestas locales, a nivel de barrio.
Según David y Wlfredo “Pachy” Naranjo, director de la ” Orquesta Original de Manzanillo, “La Melcocha” no es un ritmo como a veces se asegura, sino el nombre del formato que utilizaron las agrupaciones que trasladaron la música del órgano, a las zonas montañosas,
El formato melcoha, ante la imposibilidad de trasladar el órgano, sustituyó su sonoridad con un acordeón (también filmamos el órgano… ya verán el tamaño de aquello) y además utiliza otros instrumentos muy curiosos como el ” cunyaye”, la “tumbandera” y la quijada de caballo; además de algunos instrumentos tradicionales que se usan en el Son cubano y el Danzón, como las maracas, el guayo, las claves y el timbal.
Durante su presentación en vivo, y mientras la gente baila y se divierte, los integrantes del conjunto producen un café que endulzan con guarapo de caña y que es repartido como parte de la fiesta.
El proceso incluye la pulverización del grano tostado en un pilón pequeño, la extracción del guarapo y la colada del café, a lo largo del espectáculo y como parte intrínseca en la consecución del ritmo.
El cunyaye es un trapiche pequeño que es accionado por tres integrantes al ritmo de la música, al tiempo que extraen el guarapo de la caña.
La tumbandera o “tingotalango” es un cordófono que se prepara en el sitio donde se va a tocar.
Consiste en un hueco abierto en la tierra, cuya profundidad le sirve de caja resonadora. El hueco se tapa con una yagua que se fija al suelo con unas estacas pequeñas y desde el centro de esta se ata una cuerda de fibra animal o vegetal que se sujeta a una vara flexible en el otro extremo.
La afinación de este instrumento se logra manipulando la vara mientras se pulsa la cuerda; en ocasiones se golpea con unos palitos sobre la yagua y la cuerda.
Este instrumento me recordó al Birimbau brasileño por su conformación. En la actualidad, el recurso del hueco en la tierra fue sustituido por una caja de madera o metal que cumple las mismas funciones y hace específicamente las funciones del bajo o la “marímbula”.
También utilizan una quijada de caballo, guayo, maracas y pilón.
Según los integrantes del Conjunto Guasimal el nombre del formato, “La Melcocha”, proviene de la asociación de “estirar y encoger” el acordeón con el proceso de fabricación del caramelo conocido en Cuba con el mismo nombre, y que se obtiene amasando miel muy concentrada y caliente, con agua fría.
Otras versiones afirman que es una referencia a la mezcla casi absurda del proceso… tendría sentido.
¡Gracias David y Niño!. Aquí les dejo La Melcocha…

