A la luz de la reflexión más simple, nos vestimos de tontos.
Acosamos fantasmas que no se desdoblaron
y sacrificamos a sus cenizas, el candor.
Los tiempos venideros aplazaron sus álgebras,
la libación de sus victorias por venir,
perpetuándose en ecos sin oídos.
Aislados y en delirio renunciamos al mundo
y el mundo renunció, conspirando ilusiones.
Y nos hicimos canto, versión autorizada,
himno de [...]